Una noche en Ámsterdam
Señora coqueta en bicicleta a pesar de la llovizna.
El bosque respirando hondo, húmedo, abrazador.
Pelos de color naranja, barro y frio.
Aldea alemana que ha sufrido la invasión nazi ahora la invade el turismo ingles. No se que diria Ana Frank, para mi buscan sexo o drogas. O las dos cosas bajo el paraguas de la legalidad.
No es una gran urbe, ni tiene ritmo de capital, van Gogh no conoció el tranvía aunque pase por la puerta del museo que lleva su nombre.
Colorados, duendes, pintura fresca, un pueblo de adoquines acorralado por cientos de rios.
Sus habitantes están demasiados tranquilos, sorprende.
Al final de cuentas la gente siempre busca lo mismo. Puertas adentro o detrás de una vidriera en la zona roja. El escudo de la ciudad tiene tres equis, como una ironía muy directa. El café esta muy bien, el transito es lento y el humo denso. Es una noche más en Ámsterdam.
di Garkio
Octubre, 2007
circoZeta arte en movimiento
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